El peronismo porteño dio un paso clave en su reordenamiento interno con el lanzamiento formal del kicillofismo en la Ciudad de Buenos Aires, bajo la consigna “Axel 2027”. El acto se realizó el pasado martes 11 de agosto en el Centro Cultural Morán, ubicado en el barrio porteño de Agronomía, y reunió a decenas de referentes políticos, sindicales y de organizaciones sociales.
El plenario, encabezado por el ministro de Producción bonaerense Augusto Costa, tuvo como objetivo principal ampliar la estructura del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Capital Federal y consolidar el apoyo al gobernador Axel Kicillof como figura central de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Costa planteó la necesidad de “construir una alternativa real en cada comuna porteña” y fijó un tono orientado a la construcción territorial concreta.
La convocatoria tuvo un amplio respaldo gremial, con presencia de representantes de la CGT, las dos CTA, ATE Capital, Metrodelegados y UTE. También se sumaron agrupaciones políticas como La Patria es el Otro —representada por la legisladora Berenice Iañez—, Movimiento Evita, Barrios de Pie y Patria y Futuro, entre otras.
El encuentro tuvo tres ejes concretos: la incorporación formal de nuevos sectores a la mesa política del MDF, la elaboración de un diagnóstico sobre la situación económica y social de la Capital Federal, y la definición de una hoja de ruta para las próximas iniciativas territoriales. Los presentes coincidieron en la necesidad de construir una alternativa política que “ponga las necesidades de los vecinos en el centro”.
Si bien Kicillof aún no lanzó oficialmente su postulación presidencial, es un secreto a voces que el mandatario bonaerense, sin reelección posible en la provincia, tiene aspiraciones de competir por la presidencia del país. La estrategia apunta a consolidar una estructura federal que trascienda los límites bonaerenses y dispute espacios en la Capital, donde el peronismo arrastra históricas dificultades.
La foto porteña del kicillofismo abre un nuevo capítulo en la interna del peronismo y marca el inicio de una campaña de instalación que combina presencia gremial, social y política. El desafío será sostener ese armado en un territorio adverso y convertirlo en plataforma nacional.



